domingo, 30 de agosto de 2009

DE INTERÉS GENERAL

INTERÉS GENERAL
Traducción: Luna Bolivar
Entrevistando a políticos
David Brewer recopila una serie de consejos útiles a la hora de preparar una entrevista política. Hoja de ruta.
David Brewer es impulsor de la página Media Helping Media. Tiene más de 30 años de experiencia como periodista y asesor para medios como BBC, CNN, Al-Jazeera English y muchos otros más.

Recuerde siempre que una entrevista es lo más parecido a una circunscripción electoral. La suya es la audiencia, a quien te has comprometido a informar de manera equilibrada, imparcial, objetiva y veraz. La suya son los electores a los que representa y que pueden haber votado por él o no.
Motivación
Su motivación debe ser la de informar a la opinión pública haciendo uso de un periodismo serio, ofreciéndole datos verificados y de primera mano que le permitan entender mejor lo que está sucediendo a su alrededor y le faciliten el llevar a cabo una elección consciente. Cualquier ambición, interés, activismo, beneficio propio, venganza y demás motivaciones personales serán un obstáculo en este camino. Lidiar con dichas trabas es tu responsabilidad. Es una cuestión de integridad, y sin integridad no podrás conducir ninguna entrevista política calificable de buena.
Su motivación debe ser la de informar a la opinión pública haciendo uso de los hechos y asegurarse de que los intereses del conjunto de la comunidad a la que sirve se vean reflejados y aclarados. Cualquier lealtad partidaria, temor a perder su cargo/posición, ambición, ideología y otros asuntos personales enturbiarán esta labor. Su obligación es ver a través de la niebla que vierten dichas cuestiones y poner los hechos sobre la mesa.
Conserva la sencillez
A los políticos les encanta complicar las cosas. Les gusta hacer sentirse inferiores a los periodistas por no entender la situación. Frases como “bueno, es complicado” y “es importante que usted comprenda el trasfondo de esta cuestión” son métodos habituales con los que tratan de reducir la efectividad del entrevistador.
Concéntrese en las preguntas periodísticas básicas quién, por qué, cuándo, dónde, qué y cómo. Las preguntas deben ser cortas y concisas.
No intente repetir la misma pregunta hasta obtener una respuesta clara: disponer de varias alternativas a la hora de plantearla reduce la posibilidad de que el político se enfade, pero no la elimina- no dejes que eso te inquiete.
No hagas tratos
Nunca se embarque en una entrevista habiendo acordado, explícita o implícitamente, eliminar ciertas cuestiones de la conversación: eso es corrupto y va en contra de los principios del periodismo. Al político le resulta muy útil porque se asegura lograr lo que quiere conseguir, y de eso se trata en política. Pero tú tienes que estar por encima de estas prácticas. Jamás debe parecer que el desarrollo de una entrevista puede fijarse de antemano. Lo único susceptible de darse a conocer por anticipado es la duración de la misma.
No te lo tome como algo personal
Los políticos son servidores públicos. Han sido elegidos para llevar a cabo una tarea en nombre de aquellos a los que representan. Su quehacer profesional está expuesto a la evaluación. Usted, como periodista, desarrolla la fundamental labor de sentarse con quienes toman las decisiones y preguntarles lo que la audiencia no está en condiciones de preguntar. Eso lo hace Usted en nombre del público. Su trabajo es indagar y revelar hechos relacionados con la conducta profesional del político, con el modo en que éste ejerce sus responsabilidades y con las cuestiones personales que pudieran determinar cómo las lleva a cabo.
Evite siempre los insultos personales y nunca entres en batallas dialécticas que puedan acabar a gritos. Si esto sucede, aunque seguramente entretengas a la audiencia y acabes teniendo éxito internacional en YouTube, la entrevista perderá su carácter de medio a través del cual se informa a la opinión pública. Usted y el político habrán dañado con toda probabilidad la integridad. Y eso no tardará en verse reflejado también en la organización informativa.
Esto no es una competición
Una entrevista política debe constituir un intento sincero de revelar datos que le sirvan a la audiencia para entender mejor la actualidad. No es un concurso de inteligencia en el que participa Usted y el político. No se trata de sumar puntos. Lo importante no es quedar bien delante de los amigos.
Necesitas un guión
Cuando prepare la entrevista hay que meditar a fondo sobre las cuestiones que quiere tratar y redactar las preguntas. Seguramente, el político haga lo mismo. Lo más probable es que lleve a cabo duras sesiones de trabajo y reciba instrucciones precisas acerca del “mensaje” que va a enviar a través de su entrevista.
Las organizaciones políticas se gastan una fortuna en asesores de comunicación cuyo trabajo es entrenar a los políticos no sólo en el mejor modo de esquivar preguntas, sino también en cómo transmitir su mensaje independientemente de lo que se les cuestione. La manipulación de los medios es un gran negocio. Muchas veces quienes se encargan de este trabajo son periodistas, de modo que los políticos suelen estar bien preparados.
Si su entrevistado contesta usando frases que empiezan con “bueno, ese es un punto interesante, pero la cuestión principal aquí es…” o “me alegro de que me pregunte eso, pero recuerde que los verdaderos motivos relacionados con esto son…”, puedes estar seguro de que ha sido sometido a entrenamiento. Estas y otras muchas respuestas dan a entender que el político es un remilgado y que está dispuesto a utilizar su entrevista para hacer propaganda y no como medio para informar a la audiencia.
Recuerda que no eres su secretario y no se está ahí para apuntar de lo que le dictan. No eres su escribano en una campaña de relaciones públicas. Eres un periodista trabajando para dar a conocer la verdad.
Mantén la mente abierta
Del mismo modo que es importante saber qué quiere preguntar, es importante acudir a la entrevista con la mente abierta. Mantener el equilibrio entre lo preparado y la serie de preguntas redactadas y conservar la flexibilidad necesaria para estar atento a cualquier información desconocida que aparezca a lo largo de la conversación no es una tarea sencilla. Usted como periodista debe estar en condiciones de descubrir lo nuevo a lo largo del proceso y eso no lo podrás hacer si tu guión se convierte en dogma.
Esquivando la pregunta
Existen muchas vías para evitar una pregunta. Algunas de ellas ya las hemos mencionado. Es importante que el periodista se percate del momento en que sucede algo semejante. El entrevistador tiene que saber cuándo ha de emprender la retirada. La mayoría de las veces, a la audiencia le ha quedado claro que el político esquiva la cuestión.
Asegúrese de que cuenta con una serie de preguntas clave. Probablemente no las puedas plantear todas y seguramente no obtengas respuestas claras a cada una de ellas. Decide cuáles son más importantes, si se le empieza a agotar el tiempo. Nunca deje lo mejor para el final.
Los portavoces y el equipo de comunicación
Todos los partidos políticos tienen sus portavoces, sus relaciones públicas y un equipo político a sus espaldas cuya función es asegurarse de que el mensaje de la formación para la que trabajan llegue en cualquier situación. Recuerde que su entrevista sólo la verán como eso: una oportunidad política. Nunca creas que está mejor preparado que ellos, sería inocente y tonto.
Acuda a la entrevista sabiendo que detrás del político se esconde todo un equipo de comunicación que ha hecho esto miles de veces y que está acostumbrado a utilizar a periodistas como tú para lograr sus propios fines.

Entiende al político
A pesar del equipo de comunicación, el político no deja de ser una persona con un interés particular: conservar el apoyo del público con el objetivo de poder seguir haciendo su trabajo.
Así que, por mucho que se haya preparado para el encuentro, no dejará de ser vulnerable. Se mostrará entusiasta para dar buena impresión. El periodista tiene que ser comprensivo porque, planteando las preguntas con cuidado, siguiéndole en algunas de sus argumentaciones y adentrándote en algunos de los temas que parezca que quiere tratar, tal vez logres profundizar más en las cuestiones que le interesan tu audiencia.
Seguramente llegues mucho más lejos con la suavidad y la simpatía que con la dureza y la confrontación. Todo esto depende de la situación y del político. La clave es ser flexible.
Domina bien el tema
Usted no tiene que ser un experto en todas las cuestiones con las que tenga que ver el político, pero es importante que demuestre y disponga de un conocimiento sólido acerca de los temas con los que vas a tratar de presionarlo. No cabe duda de que el buen periodista debe manejar bien el asunto a tratar.
Un truco que usan habitualmente los políticos para desequilibrar a los entrevistadores es hacerles sentir que son ineptos. Suelen aplicar la táctica de desafiar su intelecto. Hay que estar seguro de que sabe sobre lo que se está hablando y de que las preguntas que vas a plantear son fruto de una investigación seria y están hechas con inteligencia.
La última palabra
¿Le va a permitir al político hacer el resumen final de la entrevista o va a asumir su la responsabilidad? Él querrá que su última intervención contenga propaganda para su partido. Una de las maneras de evitar eso es asegurándote de que sea Usted quien recapitule los puntos más importantes una vez concluida la conversación.
Para ello, tienes que escuchar bien todas sus respuestas, tomar notas, elaborar un sumario antibalas y repetirlo al final de la entrevista. También es buena idea apuntar algunas citas literales de las que puedas volver a echar mano y que te sirvan para ilustrar tu sumario.
Entrevistando a más de un político
El reto aquí es repartir adecuadamente los turnos de palabra. Muchas veces, la cantidad de tiempo se decide en función del tamaño del partido al pertenece cada político, aunque, en los Estados en los que se celebran elecciones libres y limpias, este principio no siempre se aplica.
Puede que merezca la pena darle más voz a un partido pequeño y minoritario porque el tema sea uno de sus fuertes y su opinión haya sido ignorada hasta el momento. El único que sabe cuál es la decisión correcta es Usted. Ésta la tomará en función de las circunstancias, pero tendrá que llevar las preguntas y haber calculado previamente cuánto tiempo es justo concederle a cada entrevistado, y tendrás que intentar atenerte a ello a lo largo de la conversación.
Buena suerte y recordar siempre que si revela un dato “no lo haces por ti, sino porque de otro modo el mundo nunca se enteraría”.

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